25 de abril de 2013

NOS HAN DADO LA PUNTILLA.


Hoy ha sido un mal día, un muy mal día, sin duda un día que quedará gravado en la memoria más triste de Ateca.

Comenzaba el día con la noticia de que en España había 6.202.700 parados, ahora ya habrá muchos más. Al final de la mañana se conocía la peor noticia que nos podían dar a todos los atecanos y atecanas en este aspecto, Cadbury, Hueso, cerraba.

Es la noticia que desde hace años se temía pero que cada año que pasaba y la empresa seguía trabajando era un respiro. Y es que las multinacionales no necesitan tener pérdidas para cerrar empresas, pueden escudarse en “estrategias de mercados” o en cualquier otra cosa que se les ocurra a los altos ejecutivos.

Al asunto no vale darle vueltas, aquí no caben negociaciones más allá de que los trabajadores reciban una mejor indemnización, y que no sé hasta que punto es posible negociar, ni siquiera cabe pensar en que los trabajadores se queden con la empresa. No, este asunto no tiene solución, como el de tantos otros casos.

Para Ateca significa la puntilla. De todas formas desde el comienzo de la crisis y viendo las soluciones que se estaban aplicando, no sólo en España sino en el resto de Europa, estaba claro que el capital había decido hacerse con todo el poder económico, incluso con las migajas que repartían al proletariado europeo para tenernos medianamente tranquilos. Ahora quieren siervos al estilo de principios del siglo XX, o como en China, India, y tantos otros países en la actualidad. Seguramente es lo que nos merecemos. En otros tiempos el proletariado fue capaz de luchar por adquirir unos derechos y unos salarios dignos, hoy no somos capaces de defender lo que habíamos logrado.

Volviendo a lo concreto de Ateca ¿qué vamos a hacer?, que nadie espere que alguien venga a salvarnos, los tiempos pasados no volverán jamás, por lo tanto tendremos que salir adelante por nuestros propios medios y para eso tendremos que ser en primer lugar solidarios, pero también imaginativos y pensar en salidas alternativas comunitarias que nos permitan vivir a todos con una mínima dignidad, porque individualmente no hay esperanza.