Ateca (Zaragoza), 3 de diciembre de 2013.- “Nos
encantan los Huesitos y por eso estamos aquí. Nuestra ilusión es que Ateca siga
oliendo a chocolate y que pueda continuar viviendo del chocolate”.
Esto decía hace un año el consejero delegado
Chocolates Valor en su primera visita a Ateca. Porque ya hace un año que la
empresa comenzó su andadura en Ateca. Ya hace un año que estas palabras venían a poner fin al drama que para
Ateca se había iniciado seis meses antes con la noticia de que Mondelez cerraba
la planta que durante “toda la vida” había sido el motor principal de la vida y
el trabajo en Ateca, y que se unía a otros cierres que se habían ido sucediendo
antes en el tiempo.
Reflexionando sobre todo lo ocurrido entonces, al
menos “todo” lo que conocemos desde fuera, debemos de aprender una lección: si
algo queremos tenemos que luchar por ello. La decisión de las trabajadoras y
los trabajadores de Mondelez estuvo por encima de su situación laboral y
personal, fue pensar en la situación en que quedaba nuestro pueblo y por él
fueron capaces de movilizarnos a todos.
Supieron aglutinar la voluntad del pueblo y, entre
todos, conseguir que el problema trascendiera a casi todo el país (y no estoy
exagerando como sabéis), logrando el apoyo de políticos y sindicatos, así como
de los grupos y de las personas más insospechadas y mediáticas. De esta forma, con esa
presión ciudadana, política y mediática, se consiguió que esa voluntad de
atecanos y atecanas de que Ateca siguiera siendo conocido como el pueblo del
chocolate, se uniera a la necesidad de Chocolates Valor de ampliar su negocio y
lograran quebrar otra voluntad en principio inquebrantable: la de Mondelez de
cerrar la planta y no vender.
Sin duda que el camino no fue fácil, eso sólo lo
saben quienes componían el Comité de empresa, estoy seguro que daría para
escribir un libro. Por otra parte hay a quienes les interesaba, por su edad,
salir y cobrar la indemnización y han tenido que seguir en el trabajo; a otros era lo contrario; la plantilla se vio
reducida casi a la tercera parte; igualmente los salarios se han visto reducidos.
Todo esto ya se sabía desde el comienzo de la lucha contra el cierre, sin
embargo el objetivo principal era que la fábrica no se cerrase y por lo tanto
todo lo que se trabajó para ello mereció la pena porque el objetivo está
cumplido y un año después las perspectivas parecen halagüeñas.







