El “caso Ponferrada” confirma que cambiar la “cultura” de
un país a base de leyes no es suficiente, y no me estoy refiriendo a la
violencia de género solamente, también al maltrato de animales, al deterioro
del medioambiente, y a tantas otras cosas que pueden tener menor importancia
que el maltrato a las mujeres, pero que dan idea de que hay que hacer algo más
que poner leyes, algunas de las cuales luego ni siquiera se hacen cumplir.
Las leyes son importantes, son imprescindibles precisamente
para proteger a los débiles frente a los poderosos, pero si no hay una firme
actitud en la sociedad de cambiar la forma de pensar, la rutina, la costumbre,
incluso dejar, en muchos casos, de recurrir a la tradición (maltrato de
animales, corridas de toros,...) para justificar determinadas prácticas, mal
andaremos.
En algún sitio leí o escuché hace poco, a raíz de la
metedura de pata de Su Señoría Toni Cantó, que cada vez hay maltratadores más
jóvenes, si es así (os dejo un interesante enlace al respecto) es que algo
estaremos haciendo mal.
Volviendo al asunto de Ponferrada, quiero decir que se me
revolvió el estómago cuando vi cómo
manteaban al nuevo alcalde sus amigotes, esos amigotes que cuando un dirigente
del PSOE de Castilla-León intentaba dar una rueda de prensa improvisada le
gritaban que la culpa la tenían ellos por no actuar con ¡¿ética política?! Efectivamente
tenían razón, pero no eran precisamente ellos los que podían dar lecciones de
ética política cuando habían tomado la decisión de hacerse con la alcaldía
apoyados en un acosador y en sus compinches de partido, de quienes dependerá la
gobernabilidad de Ponferrada.
De la actitud errática (por no saber de dónde viene, dónde
está ni a dónde va) de la dirección del PSOE no quiero hablar, mejor os dejo el
enlace con el artículo Acosadores e
idiotas de Juan José Millás en El
País del día 9. Del mismo autor hay otro enlace de un texto que escribió en
2002 sobre “el caso Nevenka”.
Otro enlace nos lleva también al año 2002 cuando se
produjo la sentencia que condenó al Alcalde de Ponferrada, en el que se nos da
a conocer el calvario de Nevenka, una mujer que cometió un error y luego,
cuando valientemente rectificó y denunció a su acosador tuvo que salir de su
ciudad y ni en Madrid la dejaron tranquila, en cambio su acosador pudo
presentarse de nuevo como candidato a la Alcaldía, y no sólo eso sino que
además su candidatura obtuvo 5 concejales, otra confirmación de que sólo con leyes no es suficiente.
Mal vamos, y no sólo por la crisis.

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