Dando por cierta la noticia del fallecimiento de la monja de las Hermanas de la Caridad, hecho que todavía no ha sido documentado oficialmente, y de su apresurado entierro, me surge alguna pregunta.
¿Habrá oficiado el
funeral el Cardenal Rouco Varela en alguna oscura cripta de convento entre
susurros?
El Jefe de los
obispos españoles, tan exultante en las misas que lidera en Colón a favor de la
familia cristiana, no ha movido un dedo para evitar que esta ladrona de bebés
muera con el hábito religioso puesto.
Cada vez que la
veía en televisión, la imaginaba tomando chocolate con picatostes en la casa de
alguna marquesa o con las esposas de rancios coronoles de bigotillo de hormiga,
familias de rosario a las 8 y vicios ocultos. Esposas y madres abnegadas, de
peineta y media negra con costura trasera, drogadas de incienso tras el paso de
Jesús el Nazareno, que peinaban una raya sin fisuras en el oloroso cabello de
niños que no eran suyos.
Jefecillos y
amigotes de médicos sin escrúpulos que dilapidaban sus pingües beneficios con
el puterío más selecto de la capital después de escuchar la homilía de su
asesor espiritual.
Mundos que hieden, especies que todavía perviven, al acecho, mimetizados de demócratas, pero que no deberían quedar impunes.
Descanse en el
infierno, Sor María. Sus víctimas no la olvidan.
Fernando J.

Hoy me ha llegado este estupendo texto que el amigo Fernando ha escrito sobre la monja imputada en el robo de niños, que con sumo gusto publico y aprovecho para declarar este blog abierto a colaboraciones, qué digo colaboraciones, que sea un blog compartido.
ResponderEliminarComo comentaba el otro día un ateo al enterarse de la muerte de esta monja: "Hoy es el día que desearía que el infierno existiera".
Peinaba mi madre una raya sin fisura en mi oloroso cabello, y yo absorto en mis asuntos me dejaba hacer, imaginando qué me depararía el futuro. ¿ Sería quizás, un reputado abogado como mi padre? ,¿ de próspero bufete, con insignes clientes de traje de grueso paño y camisas almidonadas?, o¿ probaría suerte en el mundo castrense, como mi tío Matías , muerto por Dios y por España, como le gustaba repetír a mi madre?.¿ Quizás me llamase Dios a su servicio,en la carrera eclesiástica?.
ResponderEliminarMi padre, de pelo engominado, peinado hacia atrás, piel blanca y fumador empedernido, tenía un bigotillo de hormigas, justo por encima de la comisura de los labios. Nunca hablaba conmigo directamente, siempre se refería a mi como el muchacho. A mi me hubiera gustado alguna manifestación de afecto hacia mi, pero casi nunca estaba por casa. Siempre tenía que salir, y según mi madre, era debido a su mucho trabajo.
De vez en cuando, aparecían por casa religiosas de las Hermanas de la Caridad. Por las tardes, engullían con fruición grandes dosis de bizcochos y y chocolate caliente. Junto con ellas, también se sentaban señoras de mediana edad, que dejaban a María, la criada, sus gruesos abrigos de piel y grandes bolsos de charol.
La relación entre mis padres era muy limitada. Cada vez que coincidían en algún lugar, normalmente a la hora de comer y cenar y poco más, su conversación era prácticamente inexistente. Yo veía a mi madre de soslayo y adivinaba en ella un gesto hosco y desabrido, que no se esforzaba en disimular. Yo siempre me pregunté porqué, otros amigos míos, hablaban de sus padres con un comportamiento distinto.
Una día, en que tres compañeros de instituto y yo, nos dirigíamos al centro de la ciudad, al habernos saltado las clases, vi a mi padre en compañía de quien supuse era un cliente, y dos señoritas , que al parecer debían ser también amigas por la familiaridad en su trato. Vestían diferente de lo que había visto en mi casa y a las personas que la frecuentaban. Colores llamativos en telas vaporosas en sus blusas y faldas ajustadas de tubo por encima de la rodilla. Yo me escondí en un portal, para no ser visto, por miedo a una reprimenda por mi fechoría, pero no repararon en mí, iban absortos en una conversación que debía ser divertida, por las risas cómplices de los cuatro. Se subieron a un coche y desaparecieron.
Que historia mas siniestra la de esta "religiosa". A muchos de los que empezamos a pintar canas nos sorprenden estos hechos acaecidos en los 80, cuando se supone ya habíamos pasado la época de la caverna. Cualquiera de nosotros hubieramos pensado mas en la posguerra mas inmediata y no en la época en la que ya eramos "democraticos".
ResponderEliminarEfectivamente la historia parece de otros tiempos. El caso es que es posible que esta mujer creyera obrar adecuadamente para dar una vida mejor a esas criaturas, es posible que hasta no se beneficiara económicamente; pero quienes sí se beneficiarían serían los otros cómplices: médicos, enfermeras, matronas, ... sin ellos la trama no podía funcionar.
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