30 de noviembre de 2014

UN AÑO DESPUÉS.


Ateca (Zaragoza), 3 de diciembre de 2013.- “Nos encantan los Huesitos y por eso estamos aquí. Nuestra ilusión es que Ateca siga oliendo a chocolate y que pueda continuar viviendo del chocolate”.

Esto decía hace un año el consejero delegado Chocolates Valor en su primera visita a Ateca. Porque ya hace un año que la empresa comenzó su andadura en Ateca. Ya hace un año que estas palabras venían a poner fin al drama que para Ateca se había iniciado seis meses antes con la noticia de que Mondelez cerraba la planta que durante “toda la vida” había sido el motor principal de la vida y el trabajo en Ateca, y que se unía a otros cierres que se habían ido sucediendo antes en el tiempo.

Reflexionando sobre todo lo ocurrido entonces, al menos “todo” lo que conocemos desde fuera, debemos de aprender una lección: si algo queremos tenemos que luchar por ello. La decisión de las trabajadoras y los trabajadores de Mondelez estuvo por encima de su situación laboral y personal, fue pensar en la situación en que quedaba nuestro pueblo y por él fueron capaces de movilizarnos a todos.
 
Supieron aglutinar la voluntad del pueblo y, entre todos, conseguir que el problema trascendiera a casi todo el país (y no estoy exagerando como sabéis), logrando el apoyo de políticos y sindicatos, así como de los grupos y de las personas más insospechadas y mediáticas. De esta forma, con esa presión ciudadana, política y mediática, se consiguió que esa voluntad de atecanos y atecanas de que Ateca siguiera siendo conocido como el pueblo del chocolate, se uniera a la necesidad de Chocolates Valor de ampliar su negocio y lograran quebrar otra voluntad en principio inquebrantable: la de Mondelez de cerrar la planta y no vender.

Sin duda que el camino no fue fácil, eso sólo lo saben quienes componían el Comité de empresa, estoy seguro que daría para escribir un libro. Por otra parte hay a quienes les interesaba, por su edad, salir y cobrar la indemnización y han tenido que seguir en el trabajo; a otros era lo contrario; la plantilla se vio reducida casi a la tercera parte; igualmente los salarios se han visto reducidos. Todo esto ya se sabía desde el comienzo de la lucha contra el cierre, sin embargo el objetivo principal era que la fábrica no se cerrase y por lo tanto todo lo que se trabajó para ello mereció la pena porque el objetivo está cumplido y un año después las perspectivas parecen halagüeñas.

1 comentario:

  1. Realmente ha pasado un año, pero parece mucho mas, casi parece una pesadilla lejana lo que viviamos en aquel momento. Pero lo importante, pase el tiempo que pase, es que no se nos olvide como se hizo posible el salir de dicha pesadilla.

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