4 de febrero de 2013

¿POR QUÉ HAY CORRUPCIÓN?



Vayamos por partes. Los políticos son personas corrientes, como nosotros. Para que haya políticos corruptos, lógicamente, otras personas deben de corromperlos o dejarse corromper por los políticos. Partiendo de estas premisas la corrupción no está en la política sino que puede estarlo en cualquier parte.

Veamos. En este país, no sé en los demás, el pícaro, el cara dura con gracia cae bien. El que se cuela en la cola del cine, o la que aduciendo siempre prisa se cuela en la del pescado y lo hace con gracia nos cae bien, mientras no se nos cuele a nosotros claro.

¿Quién cuando le hace un trabajo el fontanero o el pintor no le pide si se lo puede hacer sin IVA? ¿Quién si su hijo o su hija no puede entrar en la guardería o colegio público que le interesa, y tiene un amigo de quien echar mano no lo hace? ¿Quién que tenga que solucionar un problemilla en una administración pública y tiene un amigo en ella, no echa mano de él por la puerta de atrás? En el primer caso nos perjudicamos todos porque no entran dineros en el Estado para gasto público, y en los otros dos alguien resultará perjudicado porque si nuestro hijo entra en esa guardería que no le correspondía otro tendrá que salir, y el funcionario que nos atiende sin correspondernos perderá el tiempo y no podrá atender al que realmente le tocaba.

Pensemos en cuando hacemos la declaración de Hacienda. Si somos trabajadores en nómina somos honrados por obligación porque estamos pillados, aunque quizá hagamos alguna "chapucilla" para sacarnos unos dinerillos. ¿Pero si somos pequeños empresarios o trabajadores por cuenta propia?, ay amigos, ahí cambia la cosa, si lo sois pensad, pensad si efectivamente declaráis (declaramos) todo lo que debemos declarar.

Si somos trabajadores por cuenta ajena y nos ofrecen horas sin declarar en nómina ¿las aceptamos o no?; si somos contratadores ¿ofrecemos ese tipo de horas o no?

Pensemos en cuando un Ayuntamiento saca una plaza de administrativo, a todos nos parecerá bien que amañe el concurso para que la colocada sea una persona del pueblo. De ahí a que además esa persona sea amiga o de la ideología del equipo de gobierno no hay nada más que un paso, y eso ya no nos parecerá tan bien ¿verdad?, pero tanto nepotismo es una cosa como la otra. Y lo mismo podría decirse cuando saca a subasta una determinada actividad, piénsese en el bar de las piscinas por ejemplo, o la adquisición de mobiliario para el Ayuntamiento.

Ya se que me diréis que no es lo mismo, pero todos estos casos (se podrían poner muchos más) en definitiva son corrupciones a “pequeña escala”. Lo miremos por donde lo miremos es la corrupción que está al alcance de cualquiera de nosotros; corrupción que es casi seguro que todos hemos cometido alguna vez o la conocemos y no le damos la menor importancia, o en todo caso permitimos. ¿Pero y si estuviera en nuestras posibilidades el hacerla a una escala superior? Pues ahí os dejo la pregunta, poneros la mano en el corazón, como se suele decir, y responderos a vosotros mismos.

En definitiva, creo que la corrupción se soluciona con cultura democrática. Todos y todas, desde el primero al último de los ciudadanos y ciudadanas debemos de cumplir con nuestras obligaciones para con el Estado y, sobre todo, para con los demás. A partir de ahí podremos estar seguros que cuando accedamos a los cargos públicos (os recuerdo que todos tenemos esta posibilidad y algunos ya hemos pasado por ello) podremos evitar caer en corruptelas de mayor o menor envergadura. Dejemos de pensar de una vez por todas que la culpa siempre la tienen los demás, nosotros también tenemos nuestra parte de responsabilidad.

Se me ha olvidado un caso de corrupción muy generalizada, muy importante y que implica a políticos y ciudadanos. ¿Cómo hemos de llamar a lo que practican los diputados en cortes, autonómicos y provinciales, así como consejeros comarcales pertenecientes a los partidos que gobiernan en las distintas instituciones, cuando atraen dineros a sus pueblos o asociaciones?, es un claro caso de corrupción. Corrupción que practican también alcaldes que aunque no son diputados o consejeros, pertenecen al partido que gobierna una determinada institución y a cambio de otros apoyos traen dineros a su pueblo, porque, ya se sabe, “es de bien nacido el ser agradecido”, un refrán mafioso donde los haya. Y de esta corruptela participan todos los ciudadanos que lo “ven bien” y apoyan a sus políticos que la practican. Porque los dineros públicos no han de ser repartidos como prebendas, sino solidariamente y para eso precisamente debieran de estar los políticos y eso precisamente es lo que debiéramos de “ver bien” los ciudadanos en lugar de pensar en que es mejor alcalde o diputado o consejero el que más trae para nuestro pueblo.

2 comentarios:

  1. Esta reflexión, absolutamente lúcida, va directamente al centro del problema. Y creo que este problema tiene un origen sociológico y cultural. ¿Porqué es tan apabullante la corrupción en Italia, Grecia y España comparada con Noruega, Finlandia y Suecia? ¿Porqué dentro de España se distancian con ventaja en este vergonzoso ranking, la cuenca mediterránea y el sur?

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    1. Sí, la comparación no es baladí, Grecia, España y Portugal son del sur, pero también han sufrido hasta hace pocos años dictaduras militares mientras otros países llevan muchísimos años de democracia. Italia ha sufrido otro tipo de política, la unión de todos los partidos con la mafia para evitar que el PCI, el partido comunista más fuerte de Europa occidental, llegara al gobierno, lo que ha hecho que la corrupción se extendiera y ha provocado el hundimiento final de todos los partidos para caer en el populismo de Berlusconi o en el liberalismo tecnocrático de Monti.

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