Vayamos por partes. Los políticos son personas corrientes, como nosotros.
Para que haya políticos corruptos, lógicamente, otras personas deben de
corromperlos o dejarse corromper por los políticos. Partiendo de estas premisas
la corrupción no está en la política sino que puede estarlo en cualquier parte.
Veamos. En este país, no sé en los demás, el pícaro, el
cara dura con gracia cae bien. El que se cuela en la cola del cine, o la que
aduciendo siempre prisa se cuela en la del pescado y lo hace con gracia nos cae
bien, mientras no se nos cuele a nosotros claro.
¿Quién cuando le hace un trabajo el fontanero o el pintor
no le pide si se lo puede hacer sin IVA? ¿Quién si su hijo o su hija no puede
entrar en la guardería o colegio público que le interesa, y tiene un amigo de
quien echar mano no lo hace? ¿Quién que tenga que solucionar un problemilla en
una administración pública y tiene un amigo en ella, no echa mano de él por la
puerta de atrás? En el primer caso nos perjudicamos todos porque no entran
dineros en el Estado para gasto público, y en los otros dos alguien resultará
perjudicado porque si nuestro hijo entra en esa guardería que no le
correspondía otro tendrá que salir, y el funcionario que nos atiende sin
correspondernos perderá el tiempo y no podrá atender al que realmente le
tocaba.
Pensemos en cuando hacemos la declaración de Hacienda. Si
somos trabajadores en nómina somos honrados por obligación porque estamos
pillados, aunque quizá hagamos alguna "chapucilla" para sacarnos unos dinerillos. ¿Pero si somos pequeños empresarios o trabajadores por cuenta
propia?, ay amigos, ahí cambia la cosa, si lo sois pensad, pensad si
efectivamente declaráis (declaramos) todo lo que debemos declarar.
Si somos trabajadores por cuenta ajena y nos ofrecen horas
sin declarar en nómina ¿las aceptamos o no?; si somos contratadores ¿ofrecemos
ese tipo de horas o no?
Pensemos en cuando un Ayuntamiento saca una plaza de
administrativo, a todos nos parecerá bien que amañe el concurso para que la
colocada sea una persona del pueblo. De ahí a que además esa persona sea amiga
o de la ideología del equipo de gobierno no hay nada más que un paso, y eso ya
no nos parecerá tan bien ¿verdad?, pero tanto nepotismo es una cosa como la
otra. Y lo mismo podría decirse cuando saca a subasta una determinada
actividad, piénsese en el bar de las piscinas por ejemplo, o la adquisición de
mobiliario para el Ayuntamiento.
Ya se que me diréis que no es lo mismo, pero todos estos
casos (se podrían poner muchos más) en definitiva son corrupciones a “pequeña
escala”. Lo miremos por donde lo miremos es la corrupción que está al alcance
de cualquiera de nosotros; corrupción que es casi seguro que todos hemos
cometido alguna vez o la conocemos y no le damos la menor importancia, o en
todo caso permitimos. ¿Pero y si estuviera en nuestras posibilidades el hacerla
a una escala superior? Pues ahí os dejo la pregunta, poneros la mano en el
corazón, como se suele decir, y responderos a vosotros mismos.
En definitiva, creo que la corrupción se soluciona con
cultura democrática. Todos y todas, desde el primero al último de los
ciudadanos y ciudadanas debemos de cumplir con nuestras obligaciones para con
el Estado y, sobre todo, para con los demás. A partir de ahí podremos estar
seguros que cuando accedamos a los cargos públicos (os recuerdo que todos
tenemos esta posibilidad y algunos ya hemos pasado por ello) podremos evitar
caer en corruptelas de mayor o menor envergadura. Dejemos de pensar de una vez
por todas que la culpa siempre la tienen los demás, nosotros también tenemos
nuestra parte de responsabilidad.
Se me ha olvidado un caso de corrupción muy generalizada,
muy importante y que implica a políticos y ciudadanos. ¿Cómo hemos de llamar a
lo que practican los diputados en cortes, autonómicos y provinciales, así como
consejeros comarcales pertenecientes a los partidos que gobiernan en las
distintas instituciones, cuando atraen dineros a sus pueblos o asociaciones?,
es un claro caso de corrupción. Corrupción que practican también alcaldes que
aunque no son diputados o consejeros, pertenecen al partido que gobierna una
determinada institución y a cambio de otros apoyos traen dineros a su pueblo,
porque, ya se sabe, “es de bien nacido el ser agradecido”, un refrán mafioso
donde los haya. Y de esta corruptela participan todos los ciudadanos que lo “ven
bien” y apoyan a sus políticos que la practican. Porque los dineros públicos no
han de ser repartidos como prebendas, sino solidariamente y para eso
precisamente debieran de estar los políticos y eso precisamente es lo que debiéramos
de “ver bien” los ciudadanos en lugar de pensar en que es mejor alcalde o
diputado o consejero el que más trae para nuestro pueblo.

Esta reflexión, absolutamente lúcida, va directamente al centro del problema. Y creo que este problema tiene un origen sociológico y cultural. ¿Porqué es tan apabullante la corrupción en Italia, Grecia y España comparada con Noruega, Finlandia y Suecia? ¿Porqué dentro de España se distancian con ventaja en este vergonzoso ranking, la cuenca mediterránea y el sur?
ResponderEliminarSí, la comparación no es baladí, Grecia, España y Portugal son del sur, pero también han sufrido hasta hace pocos años dictaduras militares mientras otros países llevan muchísimos años de democracia. Italia ha sufrido otro tipo de política, la unión de todos los partidos con la mafia para evitar que el PCI, el partido comunista más fuerte de Europa occidental, llegara al gobierno, lo que ha hecho que la corrupción se extendiera y ha provocado el hundimiento final de todos los partidos para caer en el populismo de Berlusconi o en el liberalismo tecnocrático de Monti.
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